16 de octubre de 2014

Día libre

Tomate el día libre.
Salí, paseá,
sentate en una plaza.
(¿Oís las voces como ráfagas pasar?).

Observá a la gente en su andar.
Caminá entre ellos, mimetizate.
Como si fueras uno más.

Tomate el día libre y verás
que el mundo se conforma
en todas partes -más o menos- igual.

10 de octubre de 2014

De las cosas inevitables

Y un día todos nos hicimos grandes.
Aislamos en un rincón oscuro y solitario
a ese niño que jugaba a las escondidas
y nada sabía de obligaciones o de fracasos.

Y un día todos nos hicimos grandes.
Nos acomodamos tras enormes escritorios.
Nos volvimos hombres serios y responsables
y apuramos el paso para no llegar tarde.

Y un día todos nos hicimos grandes.
Pero ese niño de risa fácil y asombro en la mirada,
todavía no ha logrado perdonarse
el habernos dejado a la deriva de este mundo tan desmesurado.

(El mundo es demasiada cosa para dejarlo en manos de los adultos).


Of Inevitable Things

And one day we all grew up.
We isolated in a dark, lonely corner
that child who played hide-and-seek
and knew nothing of obligations or failures.

And one day we all grew up.
We settled behind huge desks.
We became serious and responsible men
and we hurried our pace so as not to be late.

And one day we all grew up.
But that child with the easy smile
and amazement in his eyes
still hasn't managed to forgive himself

for having left us adrift
in this overgrown world.
(The world is too much
to leave in the hands of adults).

translated by Indran Amirthanayagam.

6 de octubre de 2014

De las cosas prohibidas

Usaban los largos silencios que hacían
para decirse todo lo que no debían.

Sus ojos iban y venían
cruzándose apenas en puntos que se desvanecían.

Pestañas bajando y subiendo
en perfectos aleteos esquivos.

Miradas cayendo en picada,
refractando verdades sin sentido.

Usaban los largos silencios que hacían
para desnudarse enteros cuando el mundo no los veía.

Lenguas escondidas
tras un cúmulo de palabras que enmudecían.

Dos manos ensayando monólogos mentirosos,
que ni uno ni otro creían.

Cuerpos tensionados y tirantes,
disimulando aquello que no se permitían.

Usaban los largos silencios que hacían
para decirse las cosas que les habían sido prohibidas.

29 de septiembre de 2014

El escribidor

Fue hasta el quiosco de la esquina,
compró un paquete de cigarrillos,
dos chupetines
y un puñado de palabras.

Volvió a su casa caminando despacio,
la bolsa apretada en una de sus manos.
Desparramó los objetos sobre la mesa
y se metió a la boca una ración de palabras.

Masticó largo rato; los brazos caídos a los lados,
la mirada perdida en la nada.
Caminó hasta su escritorio
y se dejó caer frente a la vieja Olivetti.

Con los dedos apenas asentados sobre las teclas
abrió un poco la boca y emuló un par de arcadas.
En vez de palabras, golondrinas negras
se estrellaron contra el papel mustio y ajado.

16 de septiembre de 2014

De las cosas incongruentes

Despegarse de uno mismo,
observarse desde lejos
como si uno fuese el otro.

... lo peor viene con el amanecer,
ese imprudente que nos quita toda magia,
toda locura, toda razón de ser (o de no ser).

Y uno se siente un imbécil
cuando los rayos del sol
rebotan en los vidrios empañados.

Si nos sentáramos a contemplar,
no ocurriría esto que digo.

Hay alguien a quien ya no me atrevo a mirar.

4 de septiembre de 2014

El huésped

Hace días que la ausencia de mi padre me ronda.
En el vino que me bebo,
en el modo de mirar a mi hijo,
en algunos de mis gestos.

Hace días que la ausencia de mi padre me ronda.
En algunas palabras que no digo,
en la manera en que mis codos se apoyan sobre mis rodillas,
en la forma de inclinar el cuerpo apenas hacia adelante.

Hace días que la ausencia de mi padre me ronda.
Lo siento ir y venir de un lado a otro.
Cuando estoy sin hacer nada; mientras preparo la comida.
Cuando trabajo en mi estudio y oigo el repiqueteo de sus pies en la escalera.

Hace días que la ausencia de mi padre me ronda.
En un descuido, ha tomado la casa por asalto,
se ha adueñado de todos los espacios
y se ha acomodado en cada uno de los rincones.

The Guest

For days my father's absence has haunted me.
In the wine I drink,
in the way I look at my son,
in some of my gestures.

For days my father's absence has haunted me.
In some words I don't say,
in the way my elbows rest on my knees,
in the way I lean my body as I walk.

For days now my father's absence
has haunted me. I feel him coming
and going, back and forth, as if
searching for something he cannot find.

When I do nothing,
while I prepare food.
When I work in my studio and hear
the sound of his feet on the stairs.

For days my father's absence has haunted me.
In my carelessness, he has taken the house
by storm, made himself at home in every
corner, controlled every space.
There is no place where he is forgotten.


translated by Indran Amirthanayagam.

2 de septiembre de 2014

De las cosas imposibles

Como ese truco de magia
que te sorprende por primera vez.

Como esa solera amarilla (y gastada)
dejándose caer en cuerpo ajeno otra vez.

Como ese alto en el río
por donde el agua no va a volver a bajar.

Como ese arco iris, ya añejo,
que no te va a volver a timar.

Como esa siesta radiante
que cada verano amaga con volver.

Como ese juguete gastado
que, de tanto en tanto, se dibuja recostado sobre nuestra piel.

Como esa muerte, paciente,
que espera su turno cada vez.

Como esta vida, finita,
que promete no dejarnos caer.

26 de agosto de 2014

Los poetas

Nosotros los poetas
parimos poemas
como paren conejitos las conejas.

Despedazamos las palabras
hasta que ya no significan nada
(y les damos
respiración boca a boca
hasta que vuelven a significarlo todo).

Nosotros los poetas
no obtuvimos ningún título
en ninguna escuela de poesía.

Somos carne de cañón
de una siempre atropellada sinrazón.

Venimos del frente de batalla, donde guerra y paz
se desdibujan tras las trincheras.

Nosotros los poetas
metemos mano al caos y con hilos de plasma
ensayamos sensaciones sobre trozos de papel.

Somos sangre, traición,
herida, muerte.

Somos melancolía, esperanza,
utopía, ilusión.

Somos improlijos, despeinados,
distraídos, desparejos.

Somos humo que se desvanece,
se aleja, se apaga, desaparece.

19 de agosto de 2014

De las contradicciones

Encerré a todas mis contradicciones
en el cuartito de pensar
para que dirimieran entre ellas
sus manifiestas diferencias.

Después de unos cuantos días
con sus respectivas noches,
aún no he logrado (ni en parte, mucho menos en un todo)
que lleguen a un acuerdo.

De a una se han ido escapando:
filtrándose por el tragaluz,
a hurtadillas por debajo de la puerta,
sigilosas, por las hendiduras de la ventana.

Encerré a todas mis contradicciones
en el cuartito de pensar,
pero sólo logré que se unieran y en bandada
volvieran nuevamente a romperme los esquemas.

6 de agosto de 2014

114

Me paré a un costado del camino a esperar que estas palabras que ahora escribo dejaran de sangrarme. 
O que no me sangraran tanto, al menos.
No tengo respuestas, ninguna. Pero sí miles de preguntas. 

¿Cómo "se aparece" cuando uno ya estaba en esta vida?
Porque aunque fuese una vida ficticia, inventada por otros, 
ese chico sentía, comía, tenía novia, amigos, vivía.

¿Por dónde se empieza a contar la historia?
Porque no se puede empezar como en un cuento de hadas,
con un típico y pintoresco "había una vez",
una historia que esconde tanto horror y tanta muerte.

¿Cómo se devuelve un nombre?
Porque él ya usaba uno.
Y decía “presente” cuando la seño lo nombraba  
y se daba vuelta cuando alguien en la calle lo llamaba. 

¿Cómo se dan todos los abrazos que no se dieron?
Porque sólo soy capaz de imaginar un abrazo infinito
del que ni abuela ni nieto pudieran desprenderse nunca más.
Uno que atraviese como una flecha radiante tanto manto de silencio.

¿Cómo se transmiten todos los besos que no fueron? 
(36 años besando qué frentes...
36 años esperando una frente).

¿Cómo se mitiga tanto dolor?
Porque no hay lágrimas que basten, ni palabras que alcancen,
ni caricias que soporten tanta pena contenida, tanto calvario padecido.
No tengo respuestas, ninguna.
Y ese chico seguramente tiene miles de preguntas.

Ese chico -el número 114- es Ignacio pero se llama Guido. 
Ese chico lleva adentro una historia que no pudo ser contada.
Ese chico tiene en sus genes los gritos de su madre silenciados. 
Ese chico guarda en su sangre la crónica de una generación asesinada.

1 de agosto de 2014

Felicidad higiénica

Tienen una felicidad higiénica
donde casi todo está donde tiene que estar.

Una felicidad en buen estado,
pulcra, correcta, acomodada.

Felicidad moderada, acorde, ordenada,
(que no despeina y ni siquiera desviste).

Tienen una felicidad monocorde, sin sobresaltos,
lisa, aseada, bien hidratada.

Una felicidad monosílaba, parsimoniosa, inmaculada,
prolija, planchada, pavimentada.

Felicidad llena de acciones preventivas
a prueba de cualquier enfermedad.

30 de julio de 2014

Sublevación


Cuando los lugares eran imprudentes
y nada tenía horario.
Cuando el tiempo era impreciso
y el mundo nos sobraba.

Cuando levantábamos la cabeza
y el cielo se nos arrodillaba.
Cuando caminábamos descalzos
y nos sentíamos livianos.

Cuando cada cosa nos asombraba
y a nada nos habíamos acostumbrado.
Cuando no teníamos anclas
y la realidad no nos apuraba.

Cuando el mapa de nuestras vidas
apenas si se dibujaba.
Cuando la tierra temblaba tímida
a cada uno de nuestros pasos.

Cuando aún no nos habíamos acomodado
y las palabras no eran gritos desesperados.
Cuando todavía éramos precipitados
y los sueños no se nos habían sublevado.

28 de julio de 2014

Ending


Caminó entre dos líneas
hasta el final.
Como si hubiesen estirado
bajo sus pies
incontables rayas
lisas y prolijas,
robadas de un cuaderno escolar.

25 de julio de 2014

Fin de etapa


V
oy a hacer de cuenta que nunca exististe.
Voy a enterrarte viva a mil metros bajo tierra.
Voy a desaparecerte de la faz de mi mundo.
Voy a borrar -una a una- tus huellas de mi vida.

Y cuando la gente me pregunte si te recuerdo,
cuando me interpelen con un “qué habrá sido de tu vida”,
les diré que nunca te conocí, que jamás supe quién eras.
Imposible atravesar la etapa del olvido, no se olvida a quien nunca ha existido.

24 de julio de 2014

Estrecha franja sin esperanza

En mi cuadra un niño llora (y patalea y hace berrinches) porque no quiere tomar a su madre de la mano al llegar a cada esquina.
En una cuadra lejana un niño muere acribillado, porque es parte de los daños colaterales de una tierra santa asesina.
En mi cuadra un hombre corta el césped, conversa animadamente con los vecinos y sonríe siempre igual.
En una cuadra lejana un hombre cae de rodillas sin poder asimilar la pérdida de su casa, su familia y su ciudad natal.
En mi cuadra una anciana saca su silla a la vereda por las tardes, en un gesto casi ancestral.
En una cuadra lejana una anciana (sin sillas ni cielo para mirar) ya no tiene lágrimas que llorar.
En mi cuadra una chica atraviesa la ciudad, con sus apuntes bajo el brazo y una mirada inocente que denota su edad.
En una cuadra lejana una chica le apunta con su pecho bravo al fusil de un soldado que la mira sin piedad.
En mi cuadra un perro se enreda entre las piernas de su amo ante el sonido de unos truenos que anuncian la tormenta que está por llegar.
En una cuadra lejana un perro se agazapa bajo un árbol inútil frente al vendaval de misiles que de un momento a otro caerán.
En mi cuadra el sonido de una alarma indica timbres, recreos y hasta enérgicos avisos para celebrar.
En una cuadra lejana la alarma es peligro de muerte, de atentados terroristas, de ataques a punto de perpetrar.
Mi cuadra hoy amanece patas arriba: una tormenta nocturna deja hojarasca en el asfalto, ramas por el piso, árboles caídos; todo un basural.
Una cuadra lejana despierta cabeza abajo: un ataque de madrugada deja un tendal de escombros y cenizas; y el eco de un grito gutural.


[La stretta frangia senza speranza
Nel mio quartiere un bambino piange (da calci e fa capricci) perché dalla mano della madre ad ogni angolo deve scappare.
In un quartiere lontano un bambino muore crivellato: fa parte dei danni collaterali di una terra santa, criminale.
Nel mio quartiere un uomo taglia l'erba, chiacchiera animatamente coi vicini, col sorriso sempre uguale.
In un quartiere lontano un uomo cade in ginocchio e non afferra delle sue perdite il perché: la casa, la famiglia, la città natale.
Nel mio quartiere una donna anziana trascina la sua sedia sulla banchina, nei pomeriggi, in un gesto quasi ancestrale.
In un quartiere lontano una donna anziana non ha più lacrime da lacrimare, (né sedie né cielo da guardare).
Nel mio quartiere una ragazza attraversa la città, coi suoi appunti sottobraccio e l'innocenza dell'età nel suo guardare.
In un quartiere lontano una ragazza offre il suo seno audace al fucile di un soldato e al suo sguardo che la pietà fa dimenticare.
Nel mio quartiere un cane s’impiglia tra le gambe del suo padrone al suono di un boato che predice un temporale.
In un quartiere lontano un cane s’accuccia sotto un albero inutile davanti al viavai di missili che sta per arrivare.
Nel mio quartiere il suono di un allarme traduce campanelli, ricreazioni, perfino vivaci esortazioni a festeggiare.
In un quartiere lontano un allarme è minaccia di morte, di attacchi sediziosi, di aggressioni infinite, da perpetrare.
Il mio quartiere oggi si sveglia a testa in giù: nella notte foglie morte sull'asfalto, rami sul marciapiede, alberi spezzati, foglie, rifiuti, un diluvio universale.
Un quartiere lontano si sveglia a testa in giù: un attacco all'alba lascia scie di ceneri e detriti, insieme all'eco di un grido gutturale.] 

Traducción: Salvatore Pace.


23 de julio de 2014

Divagaciones

Como un espectro sin entrañas
moldeándose a mis dichos y contradicciones.

Como un fantasma precario
que se acomoda a mis supersticiones.

Como una sombra innombrable
que se recuesta sobre mis imprecaciones.

Como un zombi agotado
que se pega al contorno de mis indecisiones.

Como un espíritu sin alma
que se asoma a mis imperfecciones.

Como una penumbra incoherente
que se aferra a mis imprevisiones.

Como un dibujo mal hecho.
Como un renglón ondulado.
Como un desierto en la arena.
Como una nube sin agua.

Como un animal asustado
sentándose a horcajadas de mis tribulaciones.

Mi foto
Córdoba, Córdoba, Argentina
Guillermina Delupi© nació en San Luis en 1975. Actualmente vive en Córdoba. En 2011 participó del Primer Certamen de Ensayos "Las Nuestras. Mujeres que hicieron historia en Córdoba" y su ensayo fue publicado en un libro que reunió los relatos ganadores. En diciembre de ese año La Central, revista cordobesa de cultura, publicó su relato: "El hacedor de pollitos de colores". El diario Los Andes (Mendoza) publicó en 2012 el cuento "Noticia de una muerte" y en diciembre de 2013 la revista Rumbos digital publicó su relato "Las mujeres de mi familia". En 2014, la editorial Dunken incluyó su poema "De una vez" en la compilación "Letras del Face 3" y seleccionó “El hacedor de pollitos de colores” para integrar el libro de cuentos “Viajá conmigo”. En junio de 2014 ganó el 3° premio en el certamen literario nacional Paco Urondo y en septiembre Marcel Maidana Ediciones editó su eBook: “Fantasmas de otros”. En junio de 2019, su primer recital de poesía recibió un beneplácito del Concejo Deliberante de Córdoba por su aporte a la cultura. Ah, su amiga Emma Gunst (emmagunst.blogspot.com.ar) publicó tres de sus poemas en el blog que reúne a mujeres poetas de todo el mundo y de todos los tiempos.