21 de mayo de 2019

(Pintura: Lohmuller Gyuri)
Todo se tambalea cada dos por tres:
los gestos,
las caras,
el andar.
Se vuelve incierto
el futuro,
tus manos,
mis miedos.
Se tornan imprecisos
los sueños,
la acera,
lo cotidiano.
La única certeza,
la más antigua de todas,
pende de un hilo a punto de cortarse.
¿Será la muerte
el final de todo?

1 de abril de 2019

El error estuvo en suponer
que había un mecanismo de defensa,
allí donde no había nada.
Un muro de Berlín imaginario
que protegía todas tus inseguridades.
Un puente levadizo que se elevaba
cada vez que intentaba acercarme.
El error estuvo en imaginar
que te encontraría agazapado
detrás de esas murallas,
esperando a alguien
que viniera a rescatarte.
Pero derribado el muro
y vencidas tus inestabilidades
sólo encontré vacío
y un abismo de silencio
que no hacía más que confirmar
lo que yo ya sospechaba:
nunca iba a encontrarte.
Porque jamás estuviste ahí,
donde yo te había colocado. 

15 de marzo de 2019

Entonces
empecé a escribirte versos.
Uno tras otro,
tras otro,
tras otro.

Y acabé
escribiéndote
la Biblioteca de Alejandría entera.

Pero ni aún así regresaste.

19 de febrero de 2019

Hoy,
que nos hemos dejado,
todas las cosas han quedado
suspendidas en el aire.
Como partículas de polvo
vistas a trasluz
en una siesta de invierno.
Todo pasa flotando
en cámara lenta,
pendiendo de un hilo invisible:
Las compras,
la tintorería,
los niños,
las promesas
que me hiciste
(íbamos a ser felices,
¿lo olvidaste?).
Como si el tiempo
se hubiese congelado.
Como si la tierra se hubiese
detenido de repente
(para siempre).

18 de febrero de 2019

Yo no soy
esa mujer que escribe.
Es importante
dejarlo en claro.
Ella anda
siempre en la cornisa,
caminando sin piel
por los tejados.
Yo, en cambio,
no consigo deshacerme
de las sombras
que se enredan entre mis pasos.

19 de noviembre de 2018

Doble o nada

Lanzo una bocanada de humo
que hace la trayectoria opuesta
a la que haría la pelota
entrando en la red. 
Parada debajo del aro,
me pregunto qué sentirá.
Tal vez es la misma adrenalina
que siento yo cuando me paro
frente al papel en blanco.
Esa certeza
de que no hay otro lugar
mejor en el mundo
en el que estar.
Esa sensación,
qué sólo dura segundos,
pero es como si realmente pudieras volar.
Ese instante que antecede
al jardín de senderos que se bifurcan,
del que hablaba Borges.
El tiempo, que se detiene.
Que se detiene
y no.
El cigarro se termina.
Subo a escribir unos versos.
Y la red se abre.
Y el papel es cada vez más claro.
Y la pelota cae.
Y las palabras salen.
.

30 de agosto de 2018

Retaguardia

Nos sentamos
uno frente al otro,
como cuidándonos
la retaguardia.
No había mucho más que decir
porque ya habíamos usado
todas las palabras que nos sabíamos
y no nos dolía mirarnos.
Aún así
habíamos sido cómplices
durante tanto tiempo
que lo mínimo que nos merecíamos
en ese último encuentro
era algún gesto de cortesía.
Por eso nos sentamos enfrentados:
para poder cubrirnos las espaldas.

20 de agosto de 2018

48 horas

Ese verano comprendí
que cada segundo cuenta.
Que treinta y cinco centímetros
es la máxima distancia
que debiera estar permitida
entre nosotros.
Que cuarenta y ocho horas
pueden ser
un paraíso de mierda
o un infierno maravilloso.
Y que cuando volvamos a encontrarnos,
en cualquier lugar que el destino nos depare,
continuaremos el ritual
donde siempre lo dejamos.
Doce horas
de bienvenidas.
Y otras doce,
diciéndonos adiós.

14 de julio de 2018

Lo he tocado todo

No he dejado nada por tocar,
lo he tocado todo.
Para que en cada espejo
por el que te asomes
sea yo lo que te mira.
Que en cada superficie
en que te asientes
sea yo la que te roce.
He dejado mi aliento
pegado a las ventanas
para que dibujes
tus mandalas de invierno
y la huella de mis manos
apenas dibujadas
por toda la explanada.
En este afán
de andar siempre presintiéndonos,
me he dejado a mí misma
en todos tus rincones.

11 de marzo de 2018

La vida debería ser


(A Abi)
La vida debería ser
un animarse constante.

Un cortar las amarras.
Un soltar las riendas.
Un saltar las barreras.
Un desplegar las alas.

La vida debería ser
un salto al vacío
desde el acantilado
más alto.

18 de febrero de 2018

Pintura:Mónica Peralta
Anoche he conocido
a una señora encantadora.
Me ha dicho que en el amor
todo es posible
y me ha contado
de qué están hechos los abrazos.
En el medio del tumulto
no pude decirle gracias.
Si la ven,
agradézcanle de mi parte.
Reconocerla será fácil:
tiene los ojos azules
más profundos que he visto
y las páginas
de los libros que ha leído
desparramados por toda la mirada.

14 de febrero de 2018

Dejarlo a la vista de todos,
que moleste,
que incomode,
que aturda,
que estorbe,
que fastidie,
que irrite,
que duela,
que enoje,
que abrume,
que disguste,
que ofenda,
que asquee,
que mortifique,
que canse,
que resignifique.
Eso,
como filosofía de vida.

22 de noviembre de 2017

Ultimatum

No, yo no doy ultimátums.
Simplemente me marcho
dejando desparramadas
en la escena del crimen
las huellas homicidas.

Querés pruebas.
Pues ahí te las dejo,
en el fondo de esos ojos oscuros
a los que ya no llego
por más que me esfuerce.

Maté a mi ego herido
por no darte la razón.
Me fui sabiendo
que ninguna coartada
sería suficiente para salvarme.

13 de noviembre de 2017

Primer día

Hoy es el primer día
de los tantos que vendrán
en los que ya no compartirás
algunas de tus cosas conmigo.

Hoy asoma el día
en que empezarás a desarrollar otras facetas
a las que no lograré llegar nunca
como sí lo harán tus mejores amigos.

El día en que esos tantos caminos
que te abrirás en la vida
te llevarán a lugares preciosos
y algunas veces un tanto tristes.

Hoy inicia el día
para el que no pude prepararte nunca,
en todos estos años de protegerte,
de cuidarte, de resguardarte, de quererte.

Y yo te miro alejarte, te miro crecer.
Y me muero de envidia y de celos
por todos esos caminos que indefectiblemente
me dejarán afuera de vos.

Pero luego te veo brillar como loco,
y me río, orgullosa
y no me cabe en el cuerpo
tanto, tanto amor.

27 de octubre de 2017

A veces

A veces, para que sane,
tiene que doler hasta el final.

Hasta que sangre,
hasta que cicatrice,
(y que sangre
y que vuelva a cicatrizar).

A veces tiene que dolerle hasta
al último hombre.
Hasta la punta del pelo,
hasta el dedo meñique del pie.

Hasta el hueso,
hasta el fondo de la cicatriz.

13 de octubre de 2017

Paseo

Busco mi mochila, me calzo los auriculares,
salgo a la calle y cruzo el puente que me lleva 
hacia el centro de la ciudad. 
Todos huyen de esa mole de cemento 
que los condena a la alienación y la ceguera
pero yo voy en busca de la Maga
y me adentro en ella.
Llego a nuestro punto de encuentro 
antes de la hora señalada,
prendo un cigarrillo y me entretengo en el vitral azul y blanco 
que divide uno de los balcones de la casona antigua 
que colinda con la radio.
Una paloma emprende su vuelo 
en el momento exacto en que ella cruza la calle. 
Está hermosa (es hermosa).
Nos abrazamos 
y emprendemos la caminata.
Le echo en cara su excéntrica idea,
ella ríe y se deshace en promesas: 
de su mano veré el encanto del centro un sábado por la tarde.  
El viaje empieza en Alvear y 25 de Mayo,
nos perdemos por las peatonales vacías: 
yo la invito a una partida de ajedrez en la Plazoleta del Fundador,
y ella, a merendar en Mandarina.
Cruzamos anécdotas del oficio que compartimos 
para descubrirnos en las mismas fobias.
El sonido de un saxo se mezcla con una guitarra lejana 
y dibuja en el aire un clima de vacaciones. 
Entramos a la calle Caseros con el sol aún a nuestras espaldas. 
Sólo se oye el sonido de nuestros pasos taconeando las baldosas solitarias. 
Hablamos sobre las tristezas, el amor y la muerte.
Llegamos a una esquina y se abre ante nosotras 
el ‘jardín de los senderos que se bifurcan’. 
Ella me pide que defina nuestro rumbo. 
Por San Martín, desembocamos en una Avenida Colón
más vacía que de costumbre.
La invito un café en el Richmond 
y le señalo el edificio más angosto del mundo. 
Se fascina con La Mundial, emblema de dos arquitectos franceses. 
Nos acercamos a la puerta:
uno de sus pisos está a la venta.  
Toma una fotografía mientras promete hacer una cita para verlo
(también divaga un rato 
sobre cómo sería vivir en un edificio tan angosto).
No puedo recordar en qué calle finalmente nos separamos. 
Sé que le dí otro abrazo. 
Sé que le agradecí el paseo. 
Sé que prometió que nos veríamos más seguido.
Pero con la Maga siempre es así:
un encuentro furtivo y sin horarios, yendo hacia cualquier lugar.
Y esa invitación -siempre necesaria- a redescubrir lo que siempre estuvo ahí 
pero que habíamos olvidado.

Mi foto
Córdoba, Córdoba, Argentina
Guillermina Delupi© nació en San Luis en 1975. Actualmente vive en Córdoba. En 2011 participó del Primer Certamen de Ensayos "Las Nuestras. Mujeres que hicieron historia en Córdoba" y su ensayo fue publicado en un libro que reunió los relatos ganadores. En diciembre de ese año La Central, revista cordobesa de cultura, publicó su relato: "El hacedor de pollitos de colores". El diario Los Andes (Mendoza) publicó en 2012 el cuento "Noticia de una muerte" y en diciembre de 2013 la revista Rumbos digital publicó su relato "Las mujeres de mi familia". En 2014, la editorial Dunken incluyó su poema "De una vez" en la compilación "Letras del Face 3" y seleccionó “El hacedor de pollitos de colores” para integrar el libro de cuentos “Viajá conmigo”. En junio de 2014 ganó el 3° premio en el certamen literario nacional Paco Urondo y en septiembre Marcel Maidana Ediciones editó su eBook: “Fantasmas de otros”. En junio de 2019, su primer recital de poesía recibió un beneplácito del Concejo Deliberante de Córdoba por su aporte a la cultura. Ah, su amiga Emma Gunst (emmagunst.blogspot.com.ar) publicó tres de sus poemas en el blog que reúne a mujeres poetas de todo el mundo y de todos los tiempos.