Todo lo que sucede,
sucede en un instante efímero y fugaz.
Una pareja se separa para siempre.
Dos ancianos se recuestan el uno sobre el otro.
Un perro se acomoda bajo la única sombra de un árbol.
Alguien se sienta en un banco y espera.
Un hombre de mirada adusta y banal
me pregunta si soy feliz.
22 de julio de 2014
19 de julio de 2014
Sensaciones
Aún no habíamos gastado
todo lo que teníamos para estrenar:
Las sonrisas.
El corazón.
Las lágrimas.
La decepción.
Aún no habíamos hecho uso
de todo lo que aún íbamos a inaugurar:
La ternura.
La pasión.
El alma.
La tentación.
Aún no habíamos dimensionado
todo lo que no obstante empezábamos a vislumbrar:
El desasosiego.
La admiración.
El abandono.
La frustración.
Aún no habíamos ponderado
todo lo que ya habíamos comenzado a transitar:
El sufrimiento.
La fascinación.
El entusiasmo.
La desesperación.
Hoy el aire huele a rancio,
algo en el suelo se percudió.
Nos ganó la cobardía.
Y pudo más la alienación.
todo lo que teníamos para estrenar:
Las sonrisas.
El corazón.
Las lágrimas.
La decepción.
Aún no habíamos hecho uso
de todo lo que aún íbamos a inaugurar:
La ternura.
La pasión.
El alma.
La tentación.
Aún no habíamos dimensionado
todo lo que no obstante empezábamos a vislumbrar:
El desasosiego.
La admiración.
El abandono.
La frustración.
Aún no habíamos ponderado
todo lo que ya habíamos comenzado a transitar:
El sufrimiento.
La fascinación.
El entusiasmo.
La desesperación.
Hoy el aire huele a rancio,
algo en el suelo se percudió.
Nos ganó la cobardía.
Y pudo más la alienación.
18 de julio de 2014
Mensaje en una botella
Y no puedo creer que me encuentre
discutiendo esto contigo.
Justo hoy, cuando ayer es demasiado tarde.
Justo hoy, cuando mañana es excesivamente pronto.
16 de julio de 2014
Fantasmas de otros
Aunque te cambies el nombre,
aunque te pintes el pelo,
aunque jures en vano,
aunque rehagas tus sueños.
Aunque te vuelvas creyente,
aunque desates promesas,
aunque cruces desiertos,
aunque te pienses de vuelta.
Aunque rompas mentiras,
aunque repares verdades,
aunque te arrepientas de todo,
aunque comulgues con nada.
Aunque renueves disfraces,
aunque te tornes decente,
aunque te descubras valiente,
aunque te reinventes sin ganas.
(En definitiva, nunca seremos otros).
aunque te pintes el pelo,
aunque jures en vano,
aunque rehagas tus sueños.
Aunque te vuelvas creyente,
aunque desates promesas,
aunque cruces desiertos,
aunque te pienses de vuelta.
Aunque rompas mentiras,
aunque repares verdades,
aunque te arrepientas de todo,
aunque comulgues con nada.
Aunque renueves disfraces,
aunque te tornes decente,
aunque te descubras valiente,
aunque te reinventes sin ganas.
(En definitiva, nunca seremos otros).
15 de julio de 2014
Una plaza es el resumen del mundo
Una madre reta a su pequeño, que empacado se ha sentado en el piso a llorar.
Una pareja es retratada por el lente de un extraño, capturando un momento que no volverá a pasar.
Un señor preocupado, masculla al teléfono algo sobre un paro nacional.
Un padre corre divertido, tironeado por unos deditos tímidos y unos pies que parecen volar.
Una cara redonda de dientes salteados se asoma tras un algodón de azúcar rosado a medio masticar.
Una anciana tararea una canción de antaño empujando un carrito de tela a medio remendar.
Un joven solitario se agarra la cabeza como sosteniendo el peso de todo el mundo sin poderlo cambiar.
Dos hermanitas tomadas de la mano apuran el paso (y se ríen y cantan) cada una con su delantal.
Una mujer de traje azul aprieta un sobre de papel madera contra su pecho y agacha una mirada espectral.
Un grupo de adolescentes se sumerge al unísono en submundos comandados por auriculares en un viaje demencial.
El mundo cabe en una plaza. Y yo sin poderlo explicar.
Una pareja es retratada por el lente de un extraño, capturando un momento que no volverá a pasar.
Un señor preocupado, masculla al teléfono algo sobre un paro nacional.
Un padre corre divertido, tironeado por unos deditos tímidos y unos pies que parecen volar.
Una cara redonda de dientes salteados se asoma tras un algodón de azúcar rosado a medio masticar.
Una anciana tararea una canción de antaño empujando un carrito de tela a medio remendar.
Un joven solitario se agarra la cabeza como sosteniendo el peso de todo el mundo sin poderlo cambiar.
Dos hermanitas tomadas de la mano apuran el paso (y se ríen y cantan) cada una con su delantal.
Una mujer de traje azul aprieta un sobre de papel madera contra su pecho y agacha una mirada espectral.
Un grupo de adolescentes se sumerge al unísono en submundos comandados por auriculares en un viaje demencial.
El mundo cabe en una plaza. Y yo sin poderlo explicar.
12 de julio de 2014
Naufragio
Emerjo a empujones
desde un mar a contramano.
He nadado todos los estilos,
los naufragios no me han vencido.
Camino por una playa pedregosa
que succiona mis pisadas.
Me dirijo hacia el oeste
en pesado zigzagueo.
Los tres puntos cardinales que he negado
tironean los jirones de mi saco.
Sólo miro hacia adelante,
la mirada puesta en el ocaso,
Un ocaso que se hunde esquivo,
tras un sol que se desangra.
desde un mar a contramano.
He nadado todos los estilos,
los naufragios no me han vencido.
Camino por una playa pedregosa
que succiona mis pisadas.
Me dirijo hacia el oeste
en pesado zigzagueo.
Los tres puntos cardinales que he negado
tironean los jirones de mi saco.
Sólo miro hacia adelante,
la mirada puesta en el ocaso,
Un ocaso que se hunde esquivo,
tras un sol que se desangra.
18 de junio de 2014
Multiversos
En un mundo hipotético
hubiéramos tomado ese primer café
que nunca me invitaste
y que yo nunca acepté.
En un universo paralelo
te hubieras quedado un ratito más
aún sabiendo que los ratitos más pequeños
también traen aparejado un irse luego.
En un espacio equidistante
me hubiera recostado en tu abrazo largo
del que solo me hubiese desprendido
al llegar la primavera.
En una realidad simultánea
hubiéramos ido al cine,
caminado la noche,
recorrido los días.
Pero ya ves,
no somos una metáfora del mundo real.
Y los multiversos siempre se empeñan en existir
del otro lado de nuestra realidad.
hubiéramos tomado ese primer café
que nunca me invitaste
y que yo nunca acepté.
En un universo paralelo
te hubieras quedado un ratito más
aún sabiendo que los ratitos más pequeños
también traen aparejado un irse luego.
En un espacio equidistante
me hubiera recostado en tu abrazo largo
del que solo me hubiese desprendido
al llegar la primavera.
En una realidad simultánea
hubiéramos ido al cine,
caminado la noche,
recorrido los días.
Pero ya ves,
no somos una metáfora del mundo real.
Y los multiversos siempre se empeñan en existir
del otro lado de nuestra realidad.
15 de junio de 2014
Portarretratos
Voy hasta la mesita del living donde he puesto nuestro portarretratos.
Lo llevo conmigo hasta la cocina
y lo asiento sobre la mesada
mientras preparo el café de la mañana.
Unos ojitos de recién nacida,
-apenas entreabiertos y en los que ya no alcanzo a reconocerme-,
me miran desde él: ¿soy ella? ¿Lo fui alguna vez?
¿Dónde está ahora la niña de esos ojos?
(Ay, del tiempo y sus torpezas,
que nos atrapa en una fotografía y nos larga a vivir la vida sin indicaciones).
El la mira, pensando vaya a saber qué pensamientos.
Ella se va quedando dormida,
envuelta en ese olor a tabaco y taller,
al son de una voz ronca que dice palabras que no son de él.
Dos cosas quisiera esta tibia mañana de junio:
Que él pudiera torcer la mirada un instante
y reconocerme en la niña que en aquel tiempo fui.
Sumergirme una vez más en ese gigantesco brazo,
que por entonces le bastaba para cargar
a la mujer en la que me convertí.
Lo llevo conmigo hasta la cocina
y lo asiento sobre la mesada
mientras preparo el café de la mañana.
Unos ojitos de recién nacida,
-apenas entreabiertos y en los que ya no alcanzo a reconocerme-,
me miran desde él: ¿soy ella? ¿Lo fui alguna vez?
¿Dónde está ahora la niña de esos ojos?
(Ay, del tiempo y sus torpezas,
que nos atrapa en una fotografía y nos larga a vivir la vida sin indicaciones).
El la mira, pensando vaya a saber qué pensamientos.
Ella se va quedando dormida,
envuelta en ese olor a tabaco y taller,
al son de una voz ronca que dice palabras que no son de él.
Dos cosas quisiera esta tibia mañana de junio:
Que él pudiera torcer la mirada un instante
y reconocerme en la niña que en aquel tiempo fui.
Sumergirme una vez más en ese gigantesco brazo,
que por entonces le bastaba para cargar
a la mujer en la que me convertí.
Picture frame
I go to the living room table where
I put our picture frame.
I take it with me to the kitchen
and place it on the counter
while I prepare morning coffee.
Little newborn eyes-- barely half-
open, where I can no longer
recognize myself-- stare at me.
They watch from the frame:
Am I her? Was I ever her?
Where is the apple of his eye now?
He looks at her, thinking who knows
what thoughts. She drifts off to sleep,
enveloped in that smell of tobacco
and workshop, to the sound of a hoarse
voice saying words that are not his.
I wish two things this warm June morning:
that he could turn his gaze for an instant
and see me in the girl I was at that time.
submerge me again in those arms
that were enough then to carry
the woman I became.
translated by Indran Amirthanayagam.
3 de junio de 2014
Abandono
Le impusiste una sonrisa bobalicona,
sin siquiera preguntarle si la quería.
Por eso no supe qué hacer con ella cuando te fuiste.
Me limité a alimentarla durante días,
bajé la temperatura de sus labios a fuerza de paños mojados.
Bach sonó fuerte en la casa para tapar su silencio.
La cuidé con la paciencia con que se cuida a un enfermo.
Cerré puertas, corrí cortinas, bajé persianas.
Clavé un cartel de cuarentena en la entrada de la casa.
No emitió sonido alguno durante semanas
hasta que el sol del verano se le metió por las comisuras
dejando caer un pedazo de duelo.
No sé qué hubiera preferido.
Esbozó una sonrisa lánguida y agónica
y luego se apagó para siempre.
sin siquiera preguntarle si la quería.
Por eso no supe qué hacer con ella cuando te fuiste.
Me limité a alimentarla durante días,
bajé la temperatura de sus labios a fuerza de paños mojados.
Bach sonó fuerte en la casa para tapar su silencio.
La cuidé con la paciencia con que se cuida a un enfermo.
Cerré puertas, corrí cortinas, bajé persianas.
Clavé un cartel de cuarentena en la entrada de la casa.
No emitió sonido alguno durante semanas
hasta que el sol del verano se le metió por las comisuras
dejando caer un pedazo de duelo.
No sé qué hubiera preferido.
Esbozó una sonrisa lánguida y agónica
y luego se apagó para siempre.
26 de mayo de 2014
Mutación
Cada decenio muta su piel,
se sacude de encima su alma
y cambia su esencia.
Transmuta,
se abandona,
se pierde.
Se arrastra hasta el borde del acantilado de siempre.
Tira su cuerpo a la vera de ese camino
aciago y solitario.
El sol desértico aja despacio su piel
en un rito dulce y tortuoso.
La lluvia es bálsamo que cura sus llagas amarillas.
No se mueve, apenas un quejido.
Acepta su castigo como se acepta lo amargo
lo oscuro, lo hostil.
Es el precio a pagar por haber nacido.
Por acarrear con su existencia.
Y ella bien lo sabe.
Como cada nuevo decenio,
una nueva piel emergerá
desde lo más profundo.
Ya depuradas (casi vírgenes),
su alma y su esencia
se alistarán para una nueva batalla.
se sacude de encima su alma
y cambia su esencia.
Transmuta,
se abandona,
se pierde.
Se arrastra hasta el borde del acantilado de siempre.
Tira su cuerpo a la vera de ese camino
aciago y solitario.
El sol desértico aja despacio su piel
en un rito dulce y tortuoso.
La lluvia es bálsamo que cura sus llagas amarillas.
No se mueve, apenas un quejido.
Acepta su castigo como se acepta lo amargo
lo oscuro, lo hostil.
Es el precio a pagar por haber nacido.
Por acarrear con su existencia.
Y ella bien lo sabe.
Como cada nuevo decenio,
una nueva piel emergerá
desde lo más profundo.
Ya depuradas (casi vírgenes),
su alma y su esencia
se alistarán para una nueva batalla.
16 de mayo de 2014
Desconcierto
Hoy me levanté atolondrada,
como si mi cuerpo no me correspondiera,
como si quisiera irse a no sé qué lugar.
Y me siento incapaz de contenerlo.
Me amontono en un sillón,
me hago un ovillo minúsculo,
entierro la cara entre las piernas.
Y me pregunto si así se sentirá la desolación.
18 de abril de 2014
Locura II
Prefiero la locura
a este limbo sin sentido
de palabras mal vestidas.
Prefiero la locura
a este borde oscuro y solitario
a la vera del camino.
Prefiero la locura
a este fango pegajoso
de cartón y plastilina.
Prefiero la locura
a este mundo inacabado
de arena movediza.
Prefiero la locura
a este transitar insulso y desabrido
que se parece tanto a la insanía.
a este limbo sin sentido
de palabras mal vestidas.
Prefiero la locura
a este borde oscuro y solitario
a la vera del camino.
Prefiero la locura
a este fango pegajoso
de cartón y plastilina.
Prefiero la locura
a este mundo inacabado
de arena movediza.
Prefiero la locura
a este transitar insulso y desabrido
que se parece tanto a la insanía.
11 de abril de 2014
Juegos
A veces sucede
que me entran unas ganas irreprimibles de querer patear el mundo.
Entonces escojo un juego. Uno cualquiera.
Hoy, por ejemplo, se me ha dado por las escondidas:
me escondo tras mis lentes oscuros o debajo de un libro gordo y viejo. Y el mundo no me encuentra.
Ayer, sin ir más lejos, elegí el juego del desarme:
me deshice en todos los pedazos que soy
y los vi desparramarse por el piso
como imanes de polos opuestos, retorciéndose, los contorsionistas.
Pero antes de ayer jugué al juego del todo cambia:
subí el volumen de canciones que no sonaron como antes,
olí una lluvia que no supo igual,
sentí una brisa suave de primavera que también ha cambiado.
Mañana, que es domingo, voy a tomarme el día libre.
Y oiré los ruidos en la cocina que ya no vaticinan cenas en familia.
Y oleré el café recién hecho, que se ha vencido.
Y me resignaré frente al ladrido distorsionado de aquel perro de la esquina.
Y sé que no encontraré lo que estoy buscando.
Imposible recuperar, aquí y ahora, todo lo que ya selló mi pasado.
Pero a veces sucede que estoy triste
y la tristeza tampoco viene como antes.
[A volte capita
Che mi assale un desiderio irrefrenabile di voler prendere a calci il mondo.
E allora scelgo un gioco. Uno qualsiasi.
Oggi, per esempio, m’è venuta voglia di giocare a nascondino:
Mi nascondo dietro gli occhiali scuri o sotto un libro grosso e vecchio.
E il mondo non riesce a trovarmi.
Ieri, senza andare più lontano, ho scelto il gioco del disarmo:
Mi sono sfatta in tutti i pezzi che sono
E li ho visti spargersi sul pavimento
Come magneti di poli opposti, torcendosi, come contorsionisti.
Ma ieri l’altro ho giocato al gioco del tutto cambia:
Ho alzato il volume delle canzoni che non suonavano come prima,
Ho annusato la pioggia che non aveva lo stesso odore,
Ho sentito una brezza soave di primavera, anch’essa cambiata.
Domani, che è Domenica, mi prenderò un giorno di libertà.
E sentirò i rumori in cucina che non vaticinano cene in famiglia.
E annuserò il caffè appena fatto, e già scaduto.
E mi rassegnerò al latrare distorto di quel cane dietro l’angolo.
E so che non troverò quello che sto cercando.
Impossibile recuperare, qui e ora, tutto ciò che il mio passato ha sigillato.
Ma a volte capita che sono triste
E la tristezza non viene più come prima.]
que me entran unas ganas irreprimibles de querer patear el mundo.
Entonces escojo un juego. Uno cualquiera.
Hoy, por ejemplo, se me ha dado por las escondidas:
me escondo tras mis lentes oscuros o debajo de un libro gordo y viejo. Y el mundo no me encuentra.
Ayer, sin ir más lejos, elegí el juego del desarme:
me deshice en todos los pedazos que soy
y los vi desparramarse por el piso
como imanes de polos opuestos, retorciéndose, los contorsionistas.
Pero antes de ayer jugué al juego del todo cambia:
subí el volumen de canciones que no sonaron como antes,
olí una lluvia que no supo igual,
sentí una brisa suave de primavera que también ha cambiado.
Mañana, que es domingo, voy a tomarme el día libre.
Y oiré los ruidos en la cocina que ya no vaticinan cenas en familia.
Y oleré el café recién hecho, que se ha vencido.
Y me resignaré frente al ladrido distorsionado de aquel perro de la esquina.
Y sé que no encontraré lo que estoy buscando.
Imposible recuperar, aquí y ahora, todo lo que ya selló mi pasado.
Pero a veces sucede que estoy triste
y la tristeza tampoco viene como antes.
[A volte capita
Che mi assale un desiderio irrefrenabile di voler prendere a calci il mondo.
E allora scelgo un gioco. Uno qualsiasi.
Oggi, per esempio, m’è venuta voglia di giocare a nascondino:
Mi nascondo dietro gli occhiali scuri o sotto un libro grosso e vecchio.
E il mondo non riesce a trovarmi.
Ieri, senza andare più lontano, ho scelto il gioco del disarmo:
Mi sono sfatta in tutti i pezzi che sono
E li ho visti spargersi sul pavimento
Come magneti di poli opposti, torcendosi, come contorsionisti.
Ma ieri l’altro ho giocato al gioco del tutto cambia:
Ho alzato il volume delle canzoni che non suonavano come prima,
Ho annusato la pioggia che non aveva lo stesso odore,
Ho sentito una brezza soave di primavera, anch’essa cambiata.
Domani, che è Domenica, mi prenderò un giorno di libertà.
E sentirò i rumori in cucina che non vaticinano cene in famiglia.
E annuserò il caffè appena fatto, e già scaduto.
E mi rassegnerò al latrare distorto di quel cane dietro l’angolo.
E so che non troverò quello che sto cercando.
Impossibile recuperare, qui e ora, tutto ciò che il mio passato ha sigillato.
Ma a volte capita che sono triste
E la tristezza non viene più come prima.]
Traducción: Salvatore Pace.
10 de abril de 2014
Locura
A veces me pregunto
si así se verá la locura.
Una mirada perdida
hacia una nada inalcanzable.
Un murmullo espeso de voces
haciendo fuerza para desenredarse.
Un susurro incesante de palabras
que se repiten y no paran.
Un estar suspendido
en un tiempo sin coordenadas.
Línea delgada, muro finito.
Barrera menuda, valla ligera, distancia sutil.
A veces me pregunto
si así se verá la locura.
A veces me contesto
que desde donde estoy parada, no se ve tan mal.
si así se verá la locura.
Una mirada perdida
hacia una nada inalcanzable.
Un murmullo espeso de voces
haciendo fuerza para desenredarse.
Un susurro incesante de palabras
que se repiten y no paran.
Un estar suspendido
en un tiempo sin coordenadas.
Línea delgada, muro finito.
Barrera menuda, valla ligera, distancia sutil.
A veces me pregunto
si así se verá la locura.
A veces me contesto
que desde donde estoy parada, no se ve tan mal.
2 de marzo de 2014
25 de febrero de 2014
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- Guillermina Delupi
- Córdoba, Córdoba, Argentina
- Guillermina Delupi© nació en San Luis en 1975. Actualmente vive en Córdoba. En 2011 participó del Primer Certamen de Ensayos "Las Nuestras. Mujeres que hicieron historia en Córdoba" y su ensayo fue publicado en un libro que reunió los relatos ganadores. En diciembre de ese año La Central, revista cordobesa de cultura, publicó su relato: "El hacedor de pollitos de colores". El diario Los Andes (Mendoza) publicó en 2012 el cuento "Noticia de una muerte" y en diciembre de 2013 la revista Rumbos digital publicó su relato "Las mujeres de mi familia". En 2014, la editorial Dunken incluyó su poema "De una vez" en la compilación "Letras del Face 3" y seleccionó “El hacedor de pollitos de colores” para integrar el libro de cuentos “Viajá conmigo”. En junio de 2014 ganó el 3° premio en el certamen literario nacional Paco Urondo y en septiembre Marcel Maidana Ediciones editó su eBook: “Fantasmas de otros”. En junio de 2019, su primer recital de poesía recibió un beneplácito del Concejo Deliberante de Córdoba por su aporte a la cultura. Ah, su amiga Emma Gunst (emmagunst.blogspot.com.ar) publicó tres de sus poemas en el blog que reúne a mujeres poetas de todo el mundo y de todos los tiempos.















