23 de mayo de 2016

Las danzas de la muerte

"Good job, good job...",
le decía la muerte al funebrero
mientras lo observaba maquillar
un cadáver recién fallecido.

"Así no temerán más de lo debido",
musitaba casi para sí misma
mientras éste escondía
las putrefacciones de la carne inerte
con ungüentos y cosméticos.

Maquillar / Pintar / Tapar / Disimular / Encubrir / Ocultar / Camuflar / Silenciar /

Borrando todo signo vital que recuerde que una vez estuvimos vivos.
Llevándose la memoria de todos y cada uno de los días pasados.
Arrancando uno a uno los últimos estertores, las muecas finales.
Dejando un cráter invisible, en el espacio que antes ocupábamos.

Reduciendo a la nada la conciencia de quiénes fuimos.
Anulando la huella que dejamos (o dejamos de dejar) en el mundo.
Desapareciendo en el aire a la gente que despacito y con algún dolor nos irá olvidando.

"Good job, good job...",
le decía la muerte al funebrero
mientras lo observaba cumplir a pies juntillas
todo lo que ella le iba susurrando con suavidad mortecina al oído.

9 de mayo de 2016

Carpe diem

La Maga me pregunta si es verdad que, como le dijeron hoy, somos todos reemplazables.
En realidad no es una pregunta; si se la lee entre líneas, suena más bien a un pedido.
Me pide que le diga que no, que no todos somos reemplazables.
Que creo -como ella lo cree- que hay un algo más allá. Un 'je ne sais pas', que nos hace atraernos sin buscarnos. Buscarnos y encontrarnos. Encontrarnos y permanecernos.
Me tiento.
Pienso en mentirle, en apoyarle tiernamente una mano sobre el hombro y decirle sí, Maga, sí: tenés razón, todos somos irremplazables.
No, Maga, no: todos somos reemplazables. No hay nada más allá de este cuerpo que habitamos, como tampoco hubo nada antes de él. Somos un instante que pasa en la eternidad del tiempo.
Pero elijo el silencio.
La miro mirarme con esos grandes ojos marrones que siguen queriendo salir a comerse el mundo cada vez; y me callo.
Me acobardo y me callo.
Me callo porque dudo.
Me callo porque no sé.
Me callo porque yo a veces también tengo ganas de creer en tan magnífica mentira.
Mi foto
Córdoba, Córdoba, Argentina
Guillermina Delupi© nació en San Luis en 1975, pero vive en Córdoba desde hace más de 20 años. En 2011 participó del Primer Certamen de Ensayos "Las Nuestras. Mujeres que hicieron historia en Córdoba" y su ensayo fue publicado en un libro que reunió todos los relatos ganadores. En diciembre de ese mismo año La Central, revista cordobesa de cultura, publicó su relato: "El hacedor de pollitos de colores". El diario Los Andes (Mendoza) publicó en 2012 el cuento "Noticia de una muerte" y en diciembre de 2013 la revista Rumbos digital publicó su relato "Las mujeres de mi familia". En 2014, la editorial Dunken incluyó su poema "De una vez" en la compilación "Letras del Face 3" y seleccionó “El hacedor de pollitos de colores” para integrar el libro de cuentos “Viajá conmigo”. En junio de 2014 ganó el 3° premio en el certamen literario nacional Paco Urondo y en septiembre del mismo año Marcel Maidana Ediciones editó su eBook de poesía: “Fantasmas de otros”. Ese año, también formó parte del jurado del primer certamen #CuentosTuitCba. Ah, su amiga Emma Gunst (emmagunst.blogspot.com.ar) publicó tres de sus poemas en el blog que reúne a mujeres poetas de todo el mundo y de todos los tiempos.