30 de julio de 2014

Sublevación


Cuando los lugares eran imprudentes
y nada tenía horario.
Cuando el tiempo era impreciso
y el mundo nos sobraba.

Cuando levantábamos la cabeza
y el cielo se nos arrodillaba.
Cuando caminábamos descalzos
y nos sentíamos livianos.

Cuando cada cosa nos asombraba
y a nada nos habíamos acostumbrado.
Cuando no teníamos anclas
y la realidad no nos apuraba.

Cuando el mapa de nuestras vidas
apenas si se dibujaba.
Cuando la tierra temblaba tímida
a cada uno de nuestros pasos.

Cuando aún no nos habíamos acomodado
y las palabras no eran gritos desesperados.
Cuando todavía éramos precipitados
y los sueños no se nos habían sublevado.

28 de julio de 2014

Ending


Caminó entre dos líneas
hasta el final.
Como si hubiesen estirado
bajo sus pies
incontables rayas
lisas y prolijas,
robadas de un cuaderno escolar.

25 de julio de 2014

Fin de etapa


V
oy a hacer de cuenta que nunca exististe.
Voy a enterrarte viva a mil metros bajo tierra.
Voy a desaparecerte de la faz de mi mundo.
Voy a borrar -una a una- tus huellas de mi vida.

Y cuando la gente me pregunte si te recuerdo,
cuando me interpelen con un “qué habrá sido de tu vida”,
les diré que nunca te conocí, que jamás supe quién eras.
Imposible atravesar la etapa del olvido, no se olvida a quien nunca ha existido.

24 de julio de 2014

Estrecha franja sin esperanza

En mi cuadra un niño llora (y patalea y hace berrinches) porque no quiere tomar a su madre de la mano al llegar a cada esquina.
En una cuadra lejana un niño muere acribillado, porque es parte de los daños colaterales de una tierra santa asesina.
En mi cuadra un hombre corta el césped, conversa animadamente con los vecinos y sonríe siempre igual.
En una cuadra lejana un hombre cae de rodillas sin poder asimilar la pérdida de su casa, su familia y su ciudad natal.
En mi cuadra una anciana saca su silla a la vereda por las tardes, en un gesto casi ancestral.
En una cuadra lejana una anciana (sin sillas ni cielo para mirar) ya no tiene lágrimas que llorar.
En mi cuadra una chica atraviesa la ciudad, con sus apuntes bajo el brazo y una mirada inocente que denota su edad.
En una cuadra lejana una chica le apunta con su pecho bravo al fusil de un soldado que la mira sin piedad.
En mi cuadra un perro se enreda entre las piernas de su amo ante el sonido de unos truenos que anuncian la tormenta que está por llegar.
En una cuadra lejana un perro se agazapa bajo un árbol inútil frente al vendaval de misiles que de un momento a otro caerán.
En mi cuadra el sonido de una alarma indica timbres, recreos y hasta enérgicos avisos para celebrar.
En una cuadra lejana la alarma es peligro de muerte, de atentados terroristas, de ataques a punto de perpetrar.
Mi cuadra hoy amanece patas arriba: una tormenta nocturna deja hojarasca en el asfalto, ramas por el piso, árboles caídos; todo un basural.
Una cuadra lejana despierta cabeza abajo: un ataque de madrugada deja un tendal de escombros y cenizas; y el eco de un grito gutural.


[La stretta frangia senza speranza
Nel mio quartiere un bambino piange (da calci e fa capricci) perché dalla mano della madre ad ogni angolo deve scappare.
In un quartiere lontano un bambino muore crivellato: fa parte dei danni collaterali di una terra santa, criminale.
Nel mio quartiere un uomo taglia l'erba, chiacchiera animatamente coi vicini, col sorriso sempre uguale.
In un quartiere lontano un uomo cade in ginocchio e non afferra delle sue perdite il perché: la casa, la famiglia, la città natale.
Nel mio quartiere una donna anziana trascina la sua sedia sulla banchina, nei pomeriggi, in un gesto quasi ancestrale.
In un quartiere lontano una donna anziana non ha più lacrime da lacrimare, (né sedie né cielo da guardare).
Nel mio quartiere una ragazza attraversa la città, coi suoi appunti sottobraccio e l'innocenza dell'età nel suo guardare.
In un quartiere lontano una ragazza offre il suo seno audace al fucile di un soldato e al suo sguardo che la pietà fa dimenticare.
Nel mio quartiere un cane s’impiglia tra le gambe del suo padrone al suono di un boato che predice un temporale.
In un quartiere lontano un cane s’accuccia sotto un albero inutile davanti al viavai di missili che sta per arrivare.
Nel mio quartiere il suono di un allarme traduce campanelli, ricreazioni, perfino vivaci esortazioni a festeggiare.
In un quartiere lontano un allarme è minaccia di morte, di attacchi sediziosi, di aggressioni infinite, da perpetrare.
Il mio quartiere oggi si sveglia a testa in giù: nella notte foglie morte sull'asfalto, rami sul marciapiede, alberi spezzati, foglie, rifiuti, un diluvio universale.
Un quartiere lontano si sveglia a testa in giù: un attacco all'alba lascia scie di ceneri e detriti, insieme all'eco di un grido gutturale.

Traducción: Salvatore Pace.


23 de julio de 2014

Divagaciones

Como un espectro sin entrañas
moldeándose a mis dichos y contradicciones.

Como un fantasma precario
que se acomoda a mis supersticiones.

Como una sombra innombrable
que se recuesta sobre mis imprecaciones.

Como un zombi agotado
que se pega al contorno de mis indecisiones.

Como un espíritu sin alma
que se asoma a mis imperfecciones.

Como una penumbra incoherente
que se aferra a mis imprevisiones.

Como un dibujo mal hecho.
Como un renglón ondulado.
Como un desierto en la arena.
Como una nube sin agua.

Como un animal asustado
sentándose a horcajadas de mis tribulaciones.

22 de julio de 2014

Instantes

Todo lo que sucede,
sucede en un instante efímero y fugaz.

Una pareja se separa para siempre.
Dos ancianos se recuestan el uno sobre el otro.

Un perro se acomoda bajo la única sombra de un árbol.
Alguien se sienta en un banco y espera.

Un hombre de mirada adusta y banal
me pregunta si soy feliz.

19 de julio de 2014

Sensaciones

Aún no habíamos gastado
todo lo que teníamos para estrenar:

Las sonrisas.
El corazón.
Las lágrimas.
La decepción.

Aún no habíamos hecho uso
de todo lo que aún íbamos a inaugurar:

La ternura.
La pasión.
El alma.
La tentación.

Aún no habíamos dimensionado
todo lo que no obstante empezábamos a vislumbrar:

El desasosiego.
La admiración.
El abandono.
La frustración.

Aún no habíamos ponderado
todo lo que ya habíamos comenzado a transitar:

El sufrimiento.
La fascinación.
El entusiasmo.
La desesperación.

Hoy el aire huele a rancio,
algo en el suelo se percudió.
Nos ganó la cobardía.
Y pudo más la alienación.


18 de julio de 2014

Mensaje en una botella


Y
no puedo creer que me encuentre
discutiendo esto contigo.

Justo hoy, cuando ayer es demasiado tarde.
Justo hoy, cuando mañana es excesivamente pronto.

16 de julio de 2014

Fantasmas de otros

Aunque te cambies el nombre,
aunque te pintes el pelo,
aunque jures en vano,
aunque rehagas tus sueños.

Aunque te vuelvas creyente,
aunque desates promesas,
aunque cruces desiertos,
aunque te pienses de vuelta.

Aunque rompas mentiras,
aunque repares verdades,
aunque te arrepientas de todo,
aunque comulgues con nada.

Aunque renueves disfraces,
aunque te tornes decente,
aunque te descubras valiente,
aunque te reinventes sin ganas.

(En definitiva, nunca seremos otros).

15 de julio de 2014

Una plaza es el resumen del mundo

Una madre reta a su pequeño, que empacado se ha sentado en el piso a llorar.

Una pareja es retratada por el lente de un extraño, capturando un momento que no volverá a pasar.

Un señor preocupado, masculla al teléfono algo sobre un paro nacional.

Un padre corre divertido, tironeado por unos deditos tímidos y unos pies que parecen volar.

Una cara redonda de dientes salteados se asoma tras un algodón de azúcar rosado a medio masticar.

Una anciana tararea una canción de antaño empujando un carrito de tela a medio remendar.

Un joven solitario se agarra la cabeza como sosteniendo el peso de todo el mundo sin poderlo cambiar.

Dos hermanitas tomadas de la mano apuran el paso (y se ríen y cantan) cada una con su delantal.

Una mujer de traje azul aprieta un sobre de papel madera contra su pecho y agacha una mirada espectral.

Un grupo de adolescentes se sumerge al unísono en submundos comandados por auriculares en un viaje demencial.

El mundo cabe en una plaza. Y yo sin poderlo explicar.

12 de julio de 2014

Naufragio

Emerjo a empujones
desde un mar a contramano.

He nadado todos los estilos,
los naufragios no me han vencido.

Camino por una playa pedregosa
que succiona mis pisadas.

Me dirijo hacia el oeste
en pesado zigzagueo.

Los tres puntos cardinales que he negado
tironean los jirones de mi saco.

Sólo miro hacia adelante,
la mirada puesta en el ocaso,

Un ocaso que se hunde esquivo,
tras un sol que se desangra.

Mi foto
Córdoba, Córdoba, Argentina
Guillermina Delupi© nació en San Luis en 1975, pero vive en Córdoba desde hace más de 20 años. En 2011 participó del Primer Certamen de Ensayos "Las Nuestras. Mujeres que hicieron historia en Córdoba" y su ensayo fue publicado en un libro que reunió todos los relatos ganadores. En diciembre de ese mismo año La Central, revista cordobesa de cultura, publicó su relato: "El hacedor de pollitos de colores". El diario Los Andes (Mendoza) publicó en 2012 el cuento "Noticia de una muerte" y en diciembre de 2013 la revista Rumbos digital publicó su relato "Las mujeres de mi familia". En 2014, la editorial Dunken incluyó su poema "De una vez" en la compilación "Letras del Face 3" y seleccionó “El hacedor de pollitos de colores” para integrar el libro de cuentos “Viajá conmigo”. En junio de 2014 ganó el 3° premio en el certamen literario nacional Paco Urondo y en septiembre del mismo año Marcel Maidana Ediciones editó su eBook de poesía: “Fantasmas de otros”. Ese año, también formó parte del jurado del primer certamen #CuentosTuitCba. Ah, su amiga Emma Gunst (emmagunst.blogspot.com.ar) publicó tres de sus poemas en el blog que reúne a mujeres poetas de todo el mundo y de todos los tiempos.